| Aurora Venturini y José María Pallaoro |
y recordá la vida no es más que estos pedazos de nosotros compartidos con los demás
jueves, 27 de enero de 2022
AURORA VENTURINI Trova final
miércoles, 31 de marzo de 2021
LA PANDEMIA NO EXISTE, MI AMOR
LA PANDEMIA NO EXISTE, MI AMOR
El patetismo con el que se expresan
algunos anti cuarentena y libertarios de solo su propia “libertad” es
exasperante. Todo, todo, pasa por ellos. No hay empatía con los demás. Les importa
un bledo el otro, los otros. Dicen, y no lo estoy inventando, cosas así, tomo
comentarios extraídos de las redes, copio y pego:
“Tenes
miedo? #quedatenecasa dejen a la gente vivir en paz. Basta de
militar la cuarentena”
…
“es evidente que...a pesar de todas
las miles de personas que ya MURIERON. , vos no entendiste NADA”
“la que no entendió nada sos vos. Un
año te tuvieron con domiciliaria y la cosa explotó igual. Dato, no opinión”
…
“La ignorancia dura hasta que
alguien decide no seguir al rebaño!
Señora, quédese en su casa que está
entrada en años y es grupo de riesgo mientras nosotros seguimos yendo a
trabajar. Viva encerrada si le gusta y deje vivir a los demás”
…
“Vos sos la que no respeta la vida
ajena militando la restricción de libertades. Podes mudarte a Formosa si querés
una cuarentena estricta y bien represiva.”
…
“Estúpida idea de libertad" más
fascista no se consigue”
Las fotos son de la madrugada del
domingo 14 de abril. Las sacó un vecino (no sé si hago bien en mostrarlas, las
envió al grupo de vecinos de la cuadra). Es en la puerta-portón de mi casa. Los
“chicos” festejan en la calle y la vereda. Una vecina hizo la reunión por el
aniversario de un familiar. Luego se disculpó diciendo que la convocatoria, que
era para alrededor de 15 personas, se había desbordado. Pidió disculpas por el
ruido, las molestias ocasionadas. ¿Y la pandemia? Bien, gracias.
No quiero echar culpas a nadie. Pero sí
remarcar la poca solidaridad para con los otros. El bombardeo de los medios es
fulminante. Machacan a toda hora. Pareciera que, los grupos financieros dueños
de casi todos los medios de comunicación, nos quieren a todos muertos.
*
Yo no sé nada,
pero sé pensar, y sé cuándo un pensamiento es pertinente y cuándo no lo es. Que
los chicos necesitan ir a la escuela en medio de una pandemia, es un
pensamiento impertinente. Ir a la escuela es importante, pero no urgente. No
hay que aprobar 4to grado con urgencia. En cambio, hay personas que deben ser
atendidas con urgencia. Por favor, alguien que piense bien, que no mezcle, que
no se hagan lío, no se metan a pensar si no están acostumbrados. No pongamos a
conducir estas cuestiones a personas que no están pensando bien. Dejen a otros,
acostumbrados al pensamiento, si no están acostumbrados a pensar."
jueves, 28 de marzo de 2019
JOSÉ MARÍA PALLAORO CITY BELL, 28 DE MARZO DE 1968
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| Queridos simples de la infancia |
lunes, 24 de abril de 2017
Hasta la victoria siempre, Tren
miércoles, 30 de marzo de 2016
José María Pallaoro, La batería de mis audífonos
lunes, 15 de febrero de 2016
viernes, 24 de abril de 2015
José María Pallaoro, Entre sábanas inmaculadas
lunes, 23 de febrero de 2015
José María Pallaoro, El tronar de las campanas
EL TRONAR DE LAS CAMPANAS
sábado, 14 de febrero de 2015
Ana Cecilia Prenz Kopušar presentó Cruzando el río en bicicleta en Villa Elisa
“Cruzando el río en bicicleta” es una novela de prosa ágil, contagiosa, donde Ana Cecilia Prenz Kopušar cuenta su avatar existencial, que abarcan desde su infancia hasta sus años adultos. Son vivencias experimentadas en tres países y tres lenguas diferentes, con sus encuentros y desencuentros con cada nuevo lugar, sus alegrías y tristezas, su nostalgia por lo que ha dejado atrás y su amor por los nuevos espacios, todo ello sin inútiles retóricas y con una envidiable sencillez narrativa. Aquí las presencias familiares, con sus tragedias y comedias, las dificultades del exilio (sus padres son argentinos, escritores y profesores universitarios), la iniciación en cada nueva lengua y muchas otras circunstancias, que el lector irá conociendo, convergen en una escritura que desnuda la profundidad de cada instante vivido. A través de las vicisitudes narradas, el lector descubrirá que se trata de una novela de formación en la cual la protagonista cuenta la forja de su carácter y de su personalidad. Argentina, la ex Yugoslavia e Italia constituyen los referentes geográficos de esta novela bella y emotiva, en la que se transparenta una realidad que parece hablar por sí sola de la compleja identidad de la narradora. Por otra parte, las vivencias personales van más allá y se hacen trascendentes para convertirse en símbolo y retrato de una época. Las verdaderas historias se cuentan por si mismas, dijo Francis Scott Fitzgerald. Es decir, son transparentes y, por lo tanto, la maestría de un autor consiste en llevarlas al papel con sencillez, no pervertirlas con vanos juegos literarios. Prenz Kopušar asume con delicadeza este deber y, con ello, salva ese antiguo dicho que reza: contar ha sido el placer de los dioses y una gran ambición humana.
lunes, 15 de diciembre de 2014
José María Pallaoro, Lectura en Espacio Cultural Oliverio Girondo
Lectura en El ANTIDOMINGO, Espacio Cultural Oliverio Girondo, Villa Crespo, Buenos Aires, el sábado 29 de noviembre de 2014.
Textos de “Son dos los que danzan”.
miércoles, 7 de mayo de 2014
José María Pallaoro, Mi abuelo perdió una pierna
viernes, 27 de diciembre de 2013
José María Pallaoro, batallas
viernes, 6 de septiembre de 2013
José María Pallaoro, desnuda subes la escalera de madera
la escalera de madera
Cierro los ojos
para perpetuar
la suavidad de tus pasos
El vaivén de tus pechos
Dejar afuera
–aunque más no sea
por esta noche–
la ciudad y la tristeza
Decidida te acurrucarás
a mi lado
en un instante
En el instante preciso
en el que el cielo
se abrirá
a la fiesta de los cuerpos
miércoles, 4 de septiembre de 2013
José María Pallaoro, las alas del deseo
Viaja sola por temor a que la soledad la abandone
Ella se entrega a los brazos que la oscuridad le proporciona
Esos brazos la abrigan de la posibilidad cierta de la muerte
La muerte siempre la descubre amparada por la noche
A veces se detiene a beber agua de los arroyos quietos
Y un nombre que se dibuja en la momentánea transparencia del mundo
le recuerda que no todo lo escrito podrá ser leído
sábado, 23 de mayo de 2009
“Campo de girasoles sin cerezas”, poema de José María Pallaoro

CAMPO DE GIRASOLES SIN CEREZAS(Óleo sobre cicatrices)
no hay cerezas
en ciertas estaciones del alma
sólo girasoles amarillos
realmente amarillos
y orejas
diseminadas
a lo largo de la calle

De: Pájaros cubiertos de ceniza (1982-1990), Libros de la talita dorada, 1999.
Cabecera: Vincent van Gogh (1853-1890). Painting, Oil on Canvas
Paris, France: August - September, 1887
Kröller-Müller Museum__
lunes, 27 de abril de 2009
"El que tiene sed", poema de José María Pallaoro

EL QUE TIENE SED
El que tiene sed
se bebe las nalgas de la luna
Se bebe las flores caídas sobre la gruesa alfombra
Se bebe la abundancia y la pobreza
Se bebe la danza de su sombra de entre los cortinados del imperio
Se bebe el vino los compañeros desaparecidos la primavera el río
Se bebe el abanico de plumas blancas la camisa las hojas verdes
Se bebe la muralla el monte la violencia del enemigo la violencia
Se bebe el corazón el corazón purificado el tanino de las nubes
Se bebe la flecha el arco la piedra de los rincones
Se bebe a su amigo la aldea a los gallos de riña
Se bebe el vicio de la discordia la embriaguez de los solos en el invierno
Se bebe al vate los cometas que lo evocan
Se bebe lo sólido lo líquido de la vida
Se bebe al mar pero no sus aguas
Se bebe la hierba de las ruinas del antiguo palacio
Se bebe las campanas de las iglesias la armonía los tristes pensamientos
Se bebe la vara de sauce los burdeles -en especial aquellos donde habitó Lady Day–
Se bebe a los dragones de oro que escoltan a las doncellas brillantes como estrellas
Se bebe el exilio el olvidado perdón el recuerdo de la tierra natal
Se bebe el dolor / este adorado Li Po se bebe
la flauta de jade el tao la poesía
jueves, 25 de diciembre de 2008
"El poder", poema de José María Pallaoro
sábado, 15 de noviembre de 2008
"Cotidiano", poema de José María Pallaoro

Juan Gelman
en la cocina
lavando la lechuga
y los tomates
de la huerta
cociendo el arroz
(a fuego lento)
entre naranjas y uvas
rayando zanahorias
(porque te gustan)
te espero
a vos
que sos
mi comida
---
--
-
"Cotidiano" está extraído del libro Pájaros cubiertos de ceniza (poemas, 1982-1990).
viernes, 4 de abril de 2008
JOSÉ MARÍA PALLAORO Poemas Son dos los que danzan
Son dos los que danzanLibros de la talita dorada
Diagramación de cubierta e interiores:
La casa verde, sobre una pintura de Miguel Alzugaray «Sin azul» acrílico sobre tela, 0,60 cm x 0,80 cm., 1995.
© 2005, José María Pallaoro
ISBN: 987-97974-3-4
in memoriam,
y a Néstor Mux
lo que quiere ser cantado por mí:
todo lo que retumba silencioso
o lo que en la roca profunda se consume,
o lo que a través del humo se sospecha.
Aún no tengo mis cuentas claras
con el agua, con las llamas y el viento...
Quizás por ello mi sueño
me abra, de pronto, de par en par las puertas
y me guíe hacia la estrella del amanecer.
Anna Ajmátova
1.
Interior con pájaros
«En el jardín, pájaros inocentes
picotean el césped encendido.»
Horacio Núñez West
¿Dentro o fuera de la casa?
abro las cortinas
el amanecer
en el ventanal desnudo
más allá
hojas que se abandonan
nutren
la descarnada alfombra
que picotean los pájaros
Messiaen
silbido de pájaros
la canasta
con seca madera
espera
el frío
del invierno
¿habrá ceniza
cuidando
de la flor
que amamos
su raíz?
Sibelius
un piano en el aire
de la casa
la música
quema
la leña brillante
de la estufa
sentados
cada uno de nosotros
invoca
a su dios o no
dios
unidos en la ceremonia
Colibrí
¿dónde estás
que en las mañanas
hacías agitar
el aire?
¿andarás
por otras
retamas
jazmínes
de la lluvia?
¿yacerás dormido
sobre el poema
que vibrará
al son
de tus alas?
El sol de una mejor oportunidad
(Nebbiera)
no soy pájaro
pero en caso de tener alas
–por ejemplo–
en la lluvia de hoy
estaría acurrucado
junto a la compañera
refregándonos
con los picos
las plumas
los dos calentitos
esperando
el sol
de una mejor
oportunidad
No sé
para Elena
No sé
por qué
si afuera llueve
elijo una música
diferente
en el adentro
los sonidos se besan
son dos los que danzan
Nervaduras
comen
de los nervios
de las hojas
esos pájaros
ahuyentan
el viento
la desdicha
la razón
del no
vivir
Otra casa
de un cielo gris
con destellos
anaranjadamente
oscuros
los pájaros de la tarde
caen
vacíos
sin peso
como hojas
que sopla
la muerte
quizás queriendo
otra casa
Otra oscuridad
como un viajero
a su sombra
la sigo
no hay hambre
sólo deseo
cuando me pierdo
o ella se deshace
de mí
el pensamiento
deja de aventurar
conjeturas
y quedo solo
en mi otra oscuridad
La claridad
para Irina Bogdaschevski
la claridad
de la ausencia
pesa y aturde
silencio quebrado
viento que no acaricia
Lunas
no me despojo
de lo que más
quiero
sino que
lo que quiero
se despoja
de mí
luna
que en la noche
callas
Para qué
para qué dormir
si en sueños
el cielo es el cielo
la tierra es la tierra
y nosotros
dos pájaros
que se cruzan
y no se reconocen
Certezas
para Gaby
sé que hay un pájaro
en tu mirar
sé que en ese mirar
la dicha es luz
además sé
que en vos
la dicha es
un pájaro
que no me ve
Mares
hace tiempo
el mar
dejó de visitarme
sin embargo
la arena persiste
en tus pies
desnudos y fríos
Aguas
la quietud del agua
es rota
por la hoja caída
un cuerpo
apenas sumergido
ondas que llevan
a la otra orilla
la soledad del mundo
Saberes
sé que soy
la garra en la puerta
de la jaula
y soy el pájaro
que se queda
en un rincón
sin querer salir
La enredadera
Las rejas desaparecen
Es indudable que ese jazmín crece
para recordarnos
que la belleza es
aún posible
dentro de pocos días
sus flores perfumarán
la intimidad de esta habitación
donde consumo mis horas
en busca de un tesoro que no encuentro
y que no sé si existe
2.
La claridad
«Escribir es ofrecer
desde el primer momento
la última palabra a otro.»
Roland Barthes
El poder
El poder de una palabra
no radica en la voluntad
de poder
decir aquello
que los demás
quieren escuchar
El poder de la palabra
es un certero golpe
en la cabeza del silencio
Y de esa cabeza
–estallada en el aire–
se arma el mundo
a imagen y semejanza
de la poesía
Nuestra pequeñez escrita
Escribir
ser uno
entre tantos otros
pensar
nuestra pequeñez
como lo más importante
que nos pudo haber pasado
En el propio espejo
para Sonia y Pinino
Palabras
que no invadan
al otro
Tan sólo palabras
para mirarse
en el otro
Los ojos
Cómo hacer para mirar
a los ojos del otro
y que entienda
Cómo hacer para que los ojos
del otro nos encuentren
y comprendamos
Escrituras
Escribo
sobre el charco
azul
palabras
que se hacen
nube
y lluvia
Los pájaros de nuestra memoria
tal vez el poema sea
un campo dorado
a la espera
de la lluvia
y del viento
que mecerá
los árboles
donde descansan
los pájaros
de nuestra memoria
Manos
Convertiré mis manos
en hojas de fuego
para que vuelen
incendiaré la noche
con palabras
La búsqueda
Muy pocas veces
estuvo cerca
de hallarlo
Está oculto
en algún lugar
de la casa
entre libros
y palabras
y en contadas noches
en el silencio aparente de los objetos
junto a luces ahora dormidas
presiente
que un fugaz conocimiento
pareciera
revelarlo todo
3.
Aguas de nuestra sed
«Quien lanza barquitos de papel
lanza deseos.»
(de un libro de Mary Shelley)
Aguas de nuestra sed
Ella acomoda los barquitos de papel sobre la mesa
Esos barquitos están detenidos en el cómplice mirar
La tarde pasa para que las aguas de nuestra sed empujen a los barquitos
Las alas del deseo
Ella es un pájaro que de noche vuela a lugares desconocidos
Lleva entre sus alas el sabor de los que la amaron durante el día
Viaja sola por temor a que la soledad la abandone
Ella se entrega a los brazos que la oscuridad le proporciona
Esos brazos la abrigan de la posibilidad cierta de la muerte
La muerte siempre la descubre amparada por la noche
A veces se detiene a beber agua de los arroyos quietos
Y un nombre que se dibuja en la momentánea transparencia del mundo
le recuerda que no todo lo escrito podrá ser leído
Al natural
para Maite
Desnuda subes
la escalera de madera
cierro los ojos
para perpetuar
la suavidad de tus pasos
el vaivén de tus pechos
dejar afuera
–aunque más no sea
por esta noche–
la ciudad y la tristeza
decidida te acurrucarás
a mi lado
en un instante
en el instante preciso
en el que el cielo
se abrirá
a la fiesta de los cuerpos
al amor de los dos
Ella sabe
para L. Andreas
Sabe separar el árbol
del bosque
Ella oscurece
con su boca
el sol
Para nuestra dicha
pronto lloverá
Los pájaros de la vida
Sólo algunas estrellas guían
a la pequeña pasajera
que dentro de un soplo besará
al hombre
en la playa encendida
para que los pájaros de la vida
canten
canten
junto a tu pensamiento
que canta
Colores
para Gaby
No entiende de colores
confunde el encarnado con la lealtad
lo racional con la esperanza
y la pureza con la obscenidad
No entiende de colores
por eso pinta
Tarde de perros
Como si la tarde pasara por la sencilla razón
de que hay silencios que se hacen
los muertos
Como si los perros que duermen bajo el sol
ladraran en sus sueños
al desconocido
Como si nada quedara
Sólo la ceniza
que nos tuvo de testigo
Señales de mirarnos
Cómplices
Música
En otros atardeceres
los cuerpos eran música
Separados o unidos
cuerpos que sin palabras
se eternizaban en esa escisión
en que la música
parecía detenerse
para empezar
otra vez
la rueda fugaz
de nuestra danza
Esa tarde y siempre
4.
Nada fuera de lugar
«... y que sea lo que sea.»
Jorge Drexler
Mario Porro
La lluvia trajo
junto al cansancio
de la tarde
La noticia inesperada
Una soledad
infinita
Los muertos
¿Qué se hace con un muerto?
¿Se lo deja en casa?
¿Se le cierran
las ventanas y la puerta
de la habitación?
¿Se habla en voz
baja
para no despertarlo?
¿Se lo comienza a olvidar
para no sentir
culpa de su abandono?
Cara y Cruz
Dando la cara llegamos a la vida
con palmaditas en el culo
nos reciben
y de inmediato
nos revolean al aire
como a una moneda
por si una vez el azar
por si falla el juego
de la vida
pero la suerte sigue echada
y caemos siempre
irremediablemente cruz
Luego juntan
nuestros pedazos
Nos olvidan
en uno de esos lugares
oscuros y fríos
Preguntas
¿No hay sol
para el desolado?
¿El desolado
no hace luz
desde su mirar?
¿En el mirar
del desolado
la luz
se transparenta
en claridad?
¿Desaparece la luz
para sólo ser
oscuridad?
¿Acaso
el desolado
tiene alergia
a la luz?
Lecturas
Enfrascado en la lectura de Proust
no llegaba a percibir que
desde el tren
los árboles eran más lentos
tampoco
cuando el muchacho cruzó el vagón
arrebatando a justos y pecadores
las cadenas de un oro imposible
para saltar sin tiempo
y violentamente perdido
hacia otras formas del mundo
Cantar a tientas
para Horacio Castillo
Hace una cantidad de años
se solía dejar ciegos a los canarios
para lograr en su canto
mayor belleza
–actitud típicamente humana
como cortar lenguas
cercenar gargantas–
Hoy
las cosas no han mejorado
y los pájaros que aún sobreviven
cantan
a tientas
todo el tiempo
con señas desesperadas
La respuesta que uno intuye
Ella visitó la casa
A pesar de su partida está sentada
en el lugar más luminoso
contándonos acerca de la belleza del jardín
y de la suerte que tuvo con sus hijos
Mientras liberaba estas cuestiones
me detuve a observar sus manos
y desde allí me elevé
hacia un rostro aún no definitivo
donde marcas
cicatrices
día a día parecen acentuarse
No quise interrumpir sus palabras
pero pensé preguntarle
si ha sido feliz
si lo es ahora
Ese tipo de preguntas que se suele dejar
para días de otro color
Interrogaciones que a veces
es preferible evitar
por temor a la respuesta
Ella dijo
empujá la desdicha a un lado
porque para el dolor
siempre hay tiempo
y recordá
la vida
no es más que estos pedazos de nosotros
compartidos con los demás
La veleta
me iré a dormir
esperando
al gallo cantor
con su voz
de nuevos vientos
José María Pallaoro nació el 28 de febrero de 1959 en La Plata, Argentina. Vive en City Bell. Cursó estudios de Castellano, Literatura y Latín. Como difusor cultural de poesía, música y literatura realizó en diferentes FM los programas: La máquina del tiempo, En la vereda del sol, Mariposas de madera y La talita. Es director de la revista de poesía el espiniyo y editor de Libros de la talita dorada. Como escritor publicó plaquetas, cuadernos y tres libros de poemas: El viaje circular (1998), Pájaros cubiertos de ceniza (1999) y Son dos los que danzan (2005). Junto al poeta Néstor Mux seleccionó los textos de la antología Naranjos de fascinante música: poesía contemporánea de amor en La Plata, 2003, que reúne a 34 autores de la ciudad de las diagonales desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente. Para comunicarse con el autor: jmpallaoro@gmail.com














